
Cuenta la leyenda que un maléfico japonés, asentado en New York, introduce gatitos pequeños en frascos cuadrados, los coloca una sonda, para que hagan sus necesidades y los alimenta con unos productos químicos especiales; al estar aprisionados sus huesos no crecen y después de un tiempo rompe la botella y saca al gatito que se ha quedado pequeñito y con la forma del frasco.
Si alguien quería comprar un gatito de estos sólo tenia que ir a una página web (bonsaikitten.com, web que se encuentra actualmente off-line.) En dicha web, se mostraban más fotografías incluyendo los correspondientes gatitos en venta, y al mostrar imágenes, tanto del proceso como de los resultados, se dio por valida la noticia.
Todo fue una broma que montaron unos estudiantes con una página web a partir de imágenes retocadas digitalmente.
Una broma que dio la vuelta al mundo y que está considerada una de las mayores leyendas urbanas de este siglo, aunque no es la única donde los animales son protagonistas.