
Una gata tricolor presenta tres colores elementales: naranja (o sus oscilaciones canela, crema...) negro (o sus variaciones azul, gris, marrón) y blanco.
Sólo si ostenta esos tres colores es una autentica gata tricolor.
La inmensa totalidad de las tricolores son hembras. La razón fundamental es que el color naranja, y sus variaciones, sólo se encuentra en el cromosoma X
Sólo uno de cada tres mil machos es tricolor.
Al intentar clonar una gata tricolor, y tomar una célula adulta de la gata donante, se adquiere un cromosoma X y este sólo llevara el gen negro o el naranja pero nunca ambos. Por lo tanto el clon resultante podría tener colores totalmente distintos de la gata original.
Por ello cada gata tricolor es única e irrepetible.
Cuenta la leyenda que una gata tricolor en el hogar es símbolo de la buena suerte, o así lo consideraban los antiguos celtas. Y los marineros japoneses las llevan en los barcos para que los protejan de las tormentas y los malos espíritus.